Prepara las piernas y saca esa sonrisa de estrella para una carrera que no perdona en la joya de la Riviera. Olvida el esmoquin, aquí el rojo es de la tierra de Liguria. Nos vemos en la chic provincia de Génova, Italia, donde el perfil de la ruta te va a dejar los cuádriceps en modo "¿qué he hecho?". Desde el primer metro en el sendero de tierra ya estás metido en el corazón del Parque Natural Regional de Portofino, con escaleras talladas en la roca que caen a pico sobre el mar.
La cosa se pone épica cuando bajas hacia la Abadía de San Fruttuoso, un tesoro medieval que solo pisas a pie o llegas en barco. Entre acantilados que marean y gritos de la gente en la Piazzetta, la carrera se convierte en una fiesta transalpina. Después, si te quedan fuerzas, date un chapuzón en la bahía para ver el Cristo de los Abismos bajo el agua. Y si vas con familia, a media hora en coche está el acuario de Génova con sus tanques que flipan a los peques. Para rematar, un paseo por Camogli con una focaccia humeante o contemplar el Castello Brown desde lo alto. ¡Pisa fuerte, sube esos peldaños ligures y deja tu huella!