Lo que mola de la Devilbend Natural Features Reserve es el matorral, un embalse y un terreno variado que te obliga a ir con mil ojos donde pisas. La Devilbend Trail Run ya tiene su historia; en su 50ª edición marcó el paso de ser una carrera de asfalto a una half marathon de dos vueltas, y ahora ya es toda por senderos dentro de la reserva. Tiene ese rollo de carrera de club, más que un evento súper producido, y eso mola.
El recorrido tira por los senderos y caminos de la reserva, metiendo un tramo corto de gravel en la ruta más larga y cambiando mucho entre hierba, gravel, piedras, barro y arcilla. Por eso la descripción de la ruta como versátil, exigente, sorprendente y divertida le va que ni pintado. También hay para las familias, con una carrera infantil para los menores de 13 años, y el plan post-carrera es sencillo: pasar el día por la zona y luego a relajarse en algún café o bodega de allí.