El plato fuerte es el Mackay Botanic Gardens: una vuelta por los jardines por senderos lisos, entre jardines tropicales y exposiciones de plantas. Tiene más pinta de un evento para coger confianza si es tu primera vez, que de una mañana de ir a tope, con un circuito seguro y sin tráfico, pensado para niños, principiantes y familias que están dando sus primeros pasos sobre ruedas.
La ruta discurre entre palmeras altísimas, flora autóctona de Queensland y césped cuidado al detalle, así los niños tienen mucho que ver entre pedaladas y empujones de patinete. Lo más chulo son las estaciones de color, donde a los que van en bici, patinete o cualquier otro cacharro con ruedas los rocían con polvos de color biodegradables a lo largo de un recorrido supervisado y familiar que prioriza la diversión y la seguridad, animando a los peques a darle caña a sus ruedas.