Marathon de Bruges te lleva por Bruges, una ciudad belga famosa por sus calles medievales, canales y su herencia flamenca. La prueba tiene un marathon completo para los que ya tienen experiencia, un half marathon para los corredores habituales, y una caminata de 8 km para los que prefieren algo más corto. Se nota un ambiente más cercano que en los marathons grandes de ciudad, con una organización que funciona bien y un recorrido que va genial tanto para los que empiezan como para los que ya llevan muchos kilómetros en las piernas.
El recorrido sale de las calles históricas de Bruges, pasa por canales tranquilos y se mete en la campiña flamenca, lo que lo diferencia de una carrera de asfalto cualquiera en ciudad. Bruges le da un toque muy local a la prueba: el 83-meter Belfry domina la ciudad, y si hace buen día, desde arriba puedes ver el North Sea con prismáticos. Después de la carrera, para reponer fuerzas, hay especialidades locales como chocolate, mejillones con patatas fritas, waterzooi, tomate con gambas o cerdo cocinado en cerveza. Además, Bruges tiene una tradición cervecera brutal, se calcula que 350 de las 1,500 cervezas de Bélgica son de allí.