Nadar en un lago de montaña, luego coger la bici para subir puertos con unas vistas que quitan el hipo. Las carreteras y las subidas te van a exigir bien las piernas, incluyendo el segmento cronometrado de Croix de Montalric, un clásico del Tour de Francia.
Y para acabar, toca correr por senderos de bosque y caminos arbolados, con un día suave y soleado.