El viento fuerte de la Tramontana ya es un clásico en el Roussillon a principios de noviembre, y este año no iba a ser menos para los cientos de senderistas que se lanzan por los caminos de Sorède. Este pueblito catalán, acurrucado al pie del macizo de las Albères (Pirineos Orientales, Occitania), nos recibe con temperaturas suaves en el llano pero que se desploman cuando subimos de los 1000 m, así que mejor llevar una buena capa. Y ojo con el viento, que te puede cambiar la ruta en un santiamén.
La prueba estrella es el 'Open', 17 km con 1200 m de desnivel, donde desde el kilómetro cero ya sabes que no vas a tener respiro. Primero vas llaneando por Mas del Ca hasta que te plantas en una bajada de infarto llena de lazadas que te lleva hasta el repetidor de Néoulous (1112 m), desde donde se ven hasta la Côte Vermeille y el Mediterráneo. Si prefieres ir en grupo, el 'Fast Hiking Open' se puede hacer por equipos, mientras que el 'Fast Hiking Découverte' es más llevadero: 9.3 km y 643 m de subida, pero sin perder esa esencia de montaña. Eso sí, el 'Open Fast Hiking Sorède' premia con medallas de bronce, plata u oro según tu ritmo, no por tiempo. La organización, de la FFRandonnée, va a saco con lo de la autosuficiencia: llevas tu mochila, tu mapa y ni una avituallamiento en ruta. Eso sí, al terminar te esperan las anchoas de Collioure, la crema catalana y hasta unas rousquilles, y si te sobra tiempo, puedes pasarte por el Priorato de Santa Maria del Vilar o perderte por Argelès o Collioure. Total, una quedada donde lo de menos es llegar, lo importante es poder contarlo después con una copa en la mano.