El Danubio es el alma de esta carrera, con el recorrido pegado a sus orillas, pasando por Buda Castle, Parliament, Gellert Hill, Margaret Island y varios puentes que meten el río de lleno en la ruta. Ya va por su 41ª edición, el Budapesti Maraton tiene ese aire de maratón de capital grande: activa, con mucha historia, y que es más una fiesta del running que un evento de domingo de esos más tranquilos.
Te vas a encontrar de todo, desde atletas de élite hasta corredores populares y familias enteras. Habrá actividades por todas las zonas del recorrido, y la gente animando hará que los tramos largos no se te hagan tan solitarios. Una tradición muy chula es que la comida post-carrera es tan local como la propia carrera: el goulash, los langos, el goose liver y el chimney cake tienen su hueco, así que es buena idea guardar algo de hambre para después de la meta.