A los pies de Solymári Vár, esta segunda edición se celebra en las afueras de las colinas de Buda, ofreciendo un auténtico carácter de trail-running en vez de una carrera llana. El ambiente es super de aire libre, muy inclusivo, donde cabe todo el mundo: familias, niños, corredores adultos, gente mayor, principiantes, los que salen a trotar y también los que buscan un buen reto.
Las rutas van pegadas a la naturaleza, combinando pistas forestales de tierra con algún tramo de asfalto, así que elegir bien las zapatillas es clave. El recorrido está marcado con flechas, cintas y señales. Para las distancias más largas, hay que llevar móvil y bidón de agua. Todos los que lleguen a meta reciben medalla, camiseta, su tiempo, avituallamiento y comida caliente. Un detalle a destacar es la organización, muy respetuosa con el medio ambiente, algo que encaja a la perfección con el entorno forestal de la carrera.