El rollo va de Anderson Park: unas vueltas sencillas por los "caminos llanos y de hierba de Anderson Park", y el Anderson parkrun mantiene siempre un ambiente supertranquilo. Es una "experiencia relajada y apta para principiantes", una quedada semanal donde corredores, caminantes, voluntarios y gente con carritos comparten el mismo espacio.
El circuito le va genial a cualquiera que busque una carrera sin complicaciones: llano, con hierba, y fácil de seguir sin preocuparte por subidas o tramos técnicos. Tiene un montón de gente local enganchada, y la tradición que le da el toque es el "café post-carrera en Café Florian" en Greenmeadows New World, una "parte habitual de la experiencia" para los que valoran el rollo social tanto como la carrera cronometrada.