El Puarenga Park tiene un ambiente muy distinto a la típica vuelta a un campo de deportes. Aquí te mueves por "geothermal landscapes and trails", con "natural steam vents and sulphur flats" al lado, y sientes que el suelo está vivo. El circuito es llano y fácil, se hace cada semana: llegas, escaneas tu código de barras, vas a tu ritmo y dejas que el parque te muestre su carácter.
El recorrido tiene diferentes tipos de terreno, ideal para los que buscan un poco de "chicha" en el suelo sin grandes desniveles. Se apunta gente andando, corriendo y voluntarios de todas las velocidades, y eso crea un ambiente muy relajado. Hay una tradición muy chula, el "finish-after-the-finish": una quedada después de correr en la Ciabatta Bakery, donde la mañana sigue después de que acabe la carrera oficial.