La Cherveusienne arranca y termina en el patio del castillo de Cherveux, un pueblito de Deux-Sèvres. La organizan los de la Amicale Rurale de Cherveux, y es una carrera de invierno pequeña pero con buen rollo: hay 6 km y 12 km por la mañana, y una caminata de 7 km que sale un poco antes. No es masiva, la verdad, en la última edición hubo unos 400 participantes entre todo.
Las dos rutas pasan por los caminos blancos de las fincas alrededor de Cherveux; la larga se alarga hasta Saint-Christophe-sur-Roc. Acabar frente al castillo es un buen detalle. El terreno está bastante embarrado, así que mejor llevar zapatillas con agarre y estar cómodo con bajadas y cambios de ritmo. En el 12 km los rápidos se lo curran, de hecho, han ganado algunos del club regional. Marine Lambert, por ejemplo, se llevó la victoria femenina aprovechando sus bajadas y técnica de trail, que la había pulido corriendo en Réunion.