La Drop Newcastle empieza quitándote todo lo que normalmente usas: el móvil, el reloj, los mapas, el GPS e incluso el punto de salida. Tras inscribirte cerca de Newcastle, te subes a un bus con antifaz de oscuridad (o algo similar si hace falta) y te dejan en un sitio aleatorio fuera de la ciudad. La idea es simple: llegar de vuelta al centro del evento a pie. Hay tres opciones de distancia: 6, 10 o 15 millas, pero la medida es directa, así que la distancia real puede ser mucho mayor por desvíos, obstáculos o decisiones de ruta.
No hay marcas en el recorrido, señales, guías o ayudas de navegación. Tienes que leer el terreno, identificar caminos y senderos, y decidir si ir solo o en grupo. Los dispositivos electrónicos solo se permiten en una bolsa de emergencia sellada; romper el sello es descalificación. Tiene un toque de prueba militar, pero lo mejor es que convierte una carrera cerca de Newcastle en un reto de orientación, donde lo importante no es el ritmo, sino encontrar el camino correcto.