Erzberg ya te mete en situación antes de empezar: bancos escalonados de la mina, roca viva, y esa "raw, unique atmosphere of the mine environment" en vez de los típicos senderos de bosque. La Erzberg Run te lleva por una mina activa, cerrada al público la mayor parte del año, subiendo hacia la cima de la "Styrian Pyramid". No es el típico evento de asfalto impoluto, sino más bien como si te dejaran entrar en una montaña en plena actividad para una mañana de esas duras.
La ruta empieza suave y luego te va apretando las tuercas a medida que sube por los niveles de la mina, incluyendo un túnel de más de un kilómetro. La subida final es de lo que hablará la gente después: empinada, expuesta y con una mala leche que flipas antes de la meta en el nivel superior. La gente viene por la subida, por esa "unique start ceremony" y por la recompensa de una "breathtaking view of the Eisenerz Alps" cuando las piernas ya no discuten.