Salimos del Új Kajakház and Ecotourism Center y la ruta va directa al circuito del Tatai Öreg-tó, así que es más rollo lago tranquilo que un desafío de montaña duro. Es la 95ª edición de este evento, lo que ya te dice que es un clásico de la zona, una quedada de toda la vida: una carrera para ir tranquilo, sin prisas, pero con chip para que los tiempos sean exactos, claro.
El recorrido tiene de todo, pasa de asfalto a caminos de bosque bien compactos, y el perfil es suave. "Minimal elevation gain" te permite mantener un ritmo constante sin problema. Si llueve, algunas zonas pueden ponerse un poco embarradas, pero eso le da su toque, porque el circuito serpentea entre el lago y el bosque. Hay de todo: gente que empieza, familias, gente mayor, los que van a su bola sin estrés, y los que van a tope a por su marca. Los que terminan las distancias principales se llevan medalla, y los de los recorridos más largos, un strudel casero, un detalle de meta que mola un montón.