El Ślężański Festiwal Biegowy arranca y termina en el refugio de Sobótka, en plena montaña. Los corredores se meten directo al bosque por las laderas del Ślęża. Hay tres distancias: 10.2 km, 23 km y 42.8 km. Nació del Adam Palichleb Mountain Half Marathon, y después de once ediciones sigue siendo una carrera pequeña pero dura, donde lo importante es correr, no montar un circo.
La ruta tiene subidas empinadas, bajadas técnicas y tramos de bosque desde el principio que te ponen a prueba. No es un rodillo, el perfil es lo que manda, no el paisaje ni el ambiente. La gente va a sufrir en la montaña, no a ver un espectáculo, y la llegada en el refugio de Sobótka es como la carrera: íntima, sin florituras, casi austera. Lo que se queda es el cansancio en las piernas, el bosque en la cabeza y esa sensación de estar con gente que comparte la misma locura por las montañas.