Race the Lake
Race the Lake no es tanto un circuito único y cerrado, sino más bien una etiqueta para todo el universo de carreras de resistencia que ha creado Lazarus Lake, el diseñador de carreras de Tennessee, Gary Cantrell. Sus eventos son pura esencia del ultrarunning: ultras largos de carretera, pruebas de navegación por montaña y backyard ultras donde los corredores repiten el mismo circuito de 4.167-mile cada hora hasta que casi todos abandonan. La más antigua es la Strolling Jim 40, una carrera anual de 40-mile que lleva el nombre de un caballo de raza Tennessee Walking Horse y está considerada entre las ultramarathons más antiguas del Southern United States. La más infame es la Barkley Marathons, una carrera de 100-mile con orientación, trepadas fuera de sendero, y una reputación que se resume en su apodo: “the race that eats its young.” Los recorridos están diseñados para sacar a relucir tus puntos débiles, no para ponértelo fácil. En la Barkley, los participantes tienen que buscarse la vida por zonas salvajes y difíciles en lugar de seguir un sendero marcado y sencillo. En el formato backyard, la trampa es el cálculo: 4.167 miles por hora equivalen a 100 miles en un día, y el ganador es el último corredor capaz de completar una vuelta más después de que todos los demás se hayan parado. Big Dog’s Backyard llevó ese formato a una competición por equipos a distancia, con selecciones nacionales de hasta 15 runners y decenas de países implicados. Las carreras de Lake atraen a ultrarunners de élite, a amateurs cabezotas, y a gente con la suficiente curiosidad como para ponerse a prueba contra unas reglas que suenan sencillas hasta que la falta de sueño, el terreno y la repetición empiezan a hacer su verdadero trabajo.