Sobre ciclismo y running en ErlangenApuntes de entrenamiento en Erlangen
Correr: Aquí la gente corre Erlangen como si fuera una ciudad-parque con un río que la atraviesa. El bosque de Mönau, que es un ban forest, te da esa sensación de sendero limpio y boscoso, y la Erlangen Lauf in die Mönau es la carrera clave cuando quieres sentir esas piernas de día de competición. El Röthelheimpark va genial para vueltas suaves, series de zancadas y para la Erlanger Benefizlauf. El Karpfenweiher te trae la Möhrendorfer Karpfenweiherlauf y un terreno más blandito para rodajes tranquilos en Z2. FSV Erlangen-Bruck, Turnverein 1848, Turnerbund 1888 y Sportgemeinschaft Siemens son la espina dorsal del mundillo de clubes, con la FSV-Lauf Erlangen y la Erlanger Winterwaldlauf manteniendo el calendario activo.
Ciclismo: Aquí los ciclistas tienen una ciudad de verdad para las dos ruedas, pero lo bueno empieza cuando conectas el río, los estanques y los bordes del bosque. El Regnitz Cycle Path va de Nuremberg a Bamberg, y el RegnitzRadweg te estira el día hasta 160 km cuando necesitas espacio para hacer base miles. La 3-Städte-Tour te da 68 km, la Aischgründer Karpfenradweg te regala 82 km, y la Rund um Erlangen te ofrece 46 km sin complicarte la vida. El mundillo de clubes se mueve alrededor de Sportgemeinschaft Siemens, Turnverein 1848, Turnerbund 1888 y Deutscher Alpenverein Sektion Erlangen. Las subidas son modestas porque Erlangen está en la llanura aluvial del Regnitz, así que la gente de aquí busca más el tempo, los intervalos y mantener una presión constante larga en lugar de grandes desniveles.
Temporada: La primavera y el otoño son los meses más limpios para entrenar, con aire fresco, buen agarre y luz suficiente para salir a rodar después del trabajo. El verano mantiene la ciudad fácil para corredores y ciclistas, y los parques, el río Regnitz, el Schwabach, la Brucker Lache y el Karpfenweiher te facilitan mantenerte a la sombra o abrir la ruta. La precipitación media anual llega a los 645 mm, así que aquí la gente simplemente mira el terreno y sigue adelante. El invierno cambia las reglas para ambos deportes, sobre todo en enero y febrero. El Blitzeis puede convertir un camino que parece mojado en algo diabólico, y la nieve salada a menudo se transforma en barro gris y húmedo.