Sobre ciclismo y running en PontevedraApuntes de entreno en Pontevedra-Marín
Correr: Aquí, para los rodajes suaves, tiramos mucho de las orillas del río Lérez. El terreno es blandito y llano, y el paseo del Lérez es seguro para ir en grupo. Desde el centro, la gente tira hacia el paseo que une el Lérez con la Illa de las Esculturas, y de ahí a los senderos de las Marismas de Alba. Para algo más largo y local, la ruta del Bora es un clásico: va desde el río Lérez hasta la cascada de Bora. Son 14 km de ida y vuelta, saliendo de la Av. Orense, pasando la Escuela Naval Militar hasta la Praia de Mogor, con un desnivel de 88 m. Entre semana, lo suyo es salir pronto o hacer Z2 después de las 8 de la tarde. Las carreras que siempre salen en las conversaciones son la 10K Marín Manuel Rosales, la Maratón de Fátima Campelo, la Carmiña Carreira y la Redondela Backyard Ultra.
Ciclismo: En Pontevedra, para la bici, tienes de todo: 385 rutas en el mapa y suficiente terreno costero con sube y baja para que un grupo no se duerma. La ruta más corta son 6 km con 839 m de ascenso. Los de gravel se lanzan a la Galician Gravel Odyssey cuando las patas están para 100 km y 1,958 m de desnivel. Los de carretera tiran de Historic Heights and Coastal Vistas para 105 km y 1,853 m de desnivel, o de La Pontevedra Road para 112 km y 1,850 m. Las subidas incluyen repechos cortos y duros, rampas sostenidas, la zona de Pontevedra Hinterlands y Cerdedo. En el calendario, lo que más suena es la Pontevedra 4 Picos, La Pontevedra Road, la Ruta BTT dos Callos de Meis y la Ruta MTB Camiños de Barro.
Temporada: Abril y mayo son los meses perfectos para entrenar aquí, sobre todo en bici, porque es cuando más gente sale a pedalear por Pontevedra. En verano, el ritmo costero es más sencillo: Marín, Portocelo, Mogor, el Lérez y las Marismas de Alba te dan opciones fáciles para sumar Z2 sin complicarte mucho. Entre semana, la gente de aquí corre pronto o después de las 8 de la tarde, y los fines de semana suaves los aprovecha para tiradas más largas y en compañía. El invierno cambia el panorama rápidamente. La lluvia nos empuja a buscar rutas más cercanas, y ojo porque las del Bora o Os Gafos se pueden inundar cuando llueve. Lo más inteligente es tirar de bucles más cortos, intervalos constantes y rutas de las que puedas 'escapar' sin problemas si la cosa se pone fea.